Después de una semana explorando el sur de Costa Rica por mi cuenta, llego hasta Paso Canoas, la frontera con Panamá. Allí devuelvo el 4×4 y paso por la oficina de inmigración de Costa Rica, donde pago la tasa de salida por vía terrestre (unos 9$) y rápidamente me sellan el pasaporte y entregan un pequeño documento antes de abandonar el país. A continuación, me dirijo a la oficina de inmigración de Panamá, donde finalmente me dan el visto bueno para entrar al país.

Paso Canoas, la caótica frontera entre Panamá y Costa Rica

El autobús me lleva desde Paso Canoas hasta la población de David, a una hora de distancia aproximadamente. Esa noche me alojo en el tranquilo hostal Bambú, donde me relajo y espero para reunirme al día siguiente con Marta, mi amiga y compañera de aventuras en esta segunda etapa del viaje.

Hostal Bambú en David

Un coatí buscando comida en el jardín del hostal Bambú

Desde David, tomamos un bus hacia el norte en dirección a Boquete. Se trata de un pequeño pueblo con cierto encanto aunque también algo turístico. Está situado en un valle y en los alrededores hay infinidad de rutas de senderismo y trekking. Una de las más famosas, pero también más exigentes, es la subida al volcán Barú. Nosotros hicimos la ruta de Las tres cascadas o The lost waterfalls.

A la entrada de Boquete con sus letras multicolor

Marta rodeada de coatíes en Boquete

Vista de Boquete desde el centro de visitantes (CEFATI)

Desayunando, conocimos a este simpático lugareño que nos habló de la historia de Boquete

En Boquete, aprovechan el espacio al máximo dentro de los minibuses locales

De camino a las ruta de Las tres cascadas

Una de las impresionantes cascadas en la ruta de Las tres cascadas

Después de pasar un día entero disfrutando de Boquete y sus alrededores, continuamos nuestro viaje hacia la costa norte de Panamá. En Almirante, nos subiremos a una lancha que nos llevará hasta el archipiélago de Bocas del Toro.

El minibus que hace el trayecto David-Almirante en unas 4 horas

Surcando el caribe en taxi bote desde Almirante

En Almirante, tomamos el taxi bote que nos lleva hasta Colón, la isla principal y más turística de Bocas del Toro. Nosotros, sin embargo, decidimos alojarnos en isla Bastimento, en concreto en el hostal Selina Red Frog. El ambiente de esta isla y del propio hostal es mucho más tranquilo que en isla Colón. La mayor parte de los visitantes, al igual que nosotros, vienen a relajarse, hacer alguna ruta de senderismo o practicar surf.

El hostal Selina Red Frog a nuestra llegada ya promete una agradable estancia

Desayunando en la furgo del hostal Selina

El desayuno consistía en varias piezas de fruta, yogur natural, copos de avena, cafe o té

Durante nuestra estancia en isla Bastimento, hicimos una pequeña excursión a pié hasta playa Polo, una playa salvaje habitada por un señor muy curioso llamado Polo. Este hombre, de unos 60 y tantos años, mulato, con pelo canoso y ojos azules casi grises y al que a penas se le entiende hablar, vive de los pocos recursos que ofrece la propia isla, como tortugas y algunos peces. De hecho, es posible comerse uno de sus especialidades a un módico precio.

En las palmeras de Playa Polo

Uno de los pasatiempos en playa Polo es la recolección de cocos

Playa Polo no tiene grandes lujos, pero si una discoteca

Al cabo de tres días en isla Bastimento, y habiéndome pasado un día entero con el ojo “chungo” por culpa de algo que me picó mientras dormía, volvemos a isla Colón para tomar un avión a la Ciudad de Panamá. Dicho vuelo ha sido el más agitado, con diferencia, de todos los que he vivido hasta ahora. También uno de los más caros, ya que se trata de un vuelo de sólo 1 hora y pagamos alrededor de 120€ cada uno. Otra opción bastante más económica para llegar hasta Ciudad de Panamá es ir en autobús, pero son unas 8 horas de viaje por carretera.

Ahí nos esperaba un vuelo bien movidito…

Cinta Costera, Ciudad de Panamá

Pelícanos volando al atardecer

Para ver lo más destacable en Ciudad de Panamá, desde mi punto de vista, con un par de días es suficiente. Algunos de los lugares que merece la pena ver son el Casco Viejo, Panamá La Vieja (o Panamá Viejo), la Cinta Costera o el Mercado de Mariscos. Nosotros también subimos caminando hasta el Cerro Ancón, donde se puede disfrutar de unas fantásticas vistas de la Ciudad de Panama y su famoso Canal.

Ciudad de Panamá desde el Cerro Ancón

Canal de Panamá desde el Cerro Ancón