En este viaje en furgo por la mitad norte de Portugal salimos desde Madrid para pasar a Portugal atravesando la ciudad de Elvas y llegar directamente a Lisboa. Desde allí, nos dirigimos hacia el norte bordeando la costa parando en Peniche, Nazaré, Coimbra, Playa de Mira, Aveiro y terminando nuestra pequeña aventura en Oporto.

Lisboa es capital de Portugal y la ciudad con mayor población. Está situada en la desembocadura del río Tajo y es una de las ciudades más cálidas de Europa. Además, ofrece una variada oferta de monumentos y atracciones turísticas, así como barrios tradicionales con mucho encanto.

Bullicio en Rua da Prata.

Tranvía alejándose en Praça da Figueira. Al fondo podemos ver el Castillo de San Jorge.

Una callejuela con algunas decoraciones festivas.

En Lisboa existen multitud de rincones con mucho encanto como éste.

Después de dos días fantásticos explorando Lisboa, ponemos rumbo hacia el norte. Nuestra próxima parada: la costa de Peniche, lugar emblemático del surf.

Un chaval pillando una derecha en la playa de Almagreira.

Es muy habitual ver gente viajando en furgo como nosotros a lo largo de la costa de Portugal.

Más furgoneteros 🙂

Después de una sesión de surf, toca relajarse y disfrutar de las vistas.

Aparcados junto a otras dos furgos, pasamos el resto de la tarde…

y disfrutamos de este impresionante atardecer en playa de Almagreira.

El Sol a punto de ocultarse tras el horizonte.

Hora de dormir con el rumor del mar de fondo.

Muy a nuestro pesar, nos tenemos que ir de la playa de Almagreira para continuar con el viaje. De camino a Coimbra, vemos algunos paisajes por los que merece la pena parar y hacer alguna foto. Como este pueblo con una fortaleza medieval en lo alto de una colina de cuyo nombre no me acuerdo…

Pueblo bonito en algún lugar de Portugal.

Llegamos a Coimbra, ciudad que fue la capital del país y conocida, sobre todo, por su universidad. Al igual que otras ciudades portuguesas, tiene ese encanto tan característico con sus estrechas calles llenas de edificios decadentes y bonitas plazas.

Una de las muchas plazas con varias terrazas para tomar algo que hay en Coimbra.

Típica calle estrecha con adornos de alguna fiesta local.

Otro callejón con las típicas casas del centro de Coimbra.

Pared decorada con un mural en Plaza del Comercio.

En los callejones que suben hacia la Universidad de Coimbra, encontramos multitud de pintadas reivindicativas supuestamente hechas por estudiantes.

Pátio das Escolas en la Universidad de Coimbra.

Estátua de Don Juan III en el Pátio das Escolas de la Universidad de Coimbra.

Fachada de uno de los edificios en el Patio das Escolas.

Detalle de otra fachada con columnas.

Detalle de una de las escaleras de acceso.

Otro detalle de la arquitectura de esta universidad.

Nos despedimos de Coimbra para continuar hacia la costa. A menos de una hora conduciendo, está la playa de Mira. Por ubicación y referencias, decidimos alojarnos en el Parque Municipal de Campismo. Este camping se encuentra en un entorno natural, frente a un lago a pocos metros de la playa y cuenta con parcelas bastante amplias. En definitiva, un buen sitio para pernoctar.

Nuestra parcela en el Parque Municipal de Campismo en Playa de Mira.

En el Parque Municipal de Campismo existe la posibilidad de alojarse en uno de estos bungalows frente al lago.

Merece la pena pasear alrededor del lago y observar la flora y fauna del entorno.

En los alrededores del lago, encontramos varias pasarelas de madera como ésta.

También hay lugares fantásticos como este para deleitarse con la tranquilidad de la zona.

Nuestra próxima parada es Aveiro, la Venecia portuguesa. Esta ciudad situada a orillas de la ría de Aveiro es conocida por sus canales donde navegan los llamados moliceiros, unas coloridas embarcaciones que se utilizaban tradicionalmente para recoger algas marinas.

Una de las embarcaciones típicas llamadas moliceiros a su entrada a la ciudad por la ría de Aveiro. La foto está tomada desde el Puente Dobadoura.

Uno  de los muchos edificios de estilo modernista en el centro de Aveiro.

Graffitis de temática subacuática en alguna callejuela de Aveiro.

Una bonita calle peatonal decorada con una red de pescadores y diferentes animales marinos.

Mini casitas de colores frente a la ría de Aveiro.

Finalmente, llegamos a la que será la última parada de nuestro viaje por la mitad norte de Portugal. Oporto (“el puerto” en portugués) es la segunda ciudad más importante de Portugal y cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque se encuentra en un proceso de modernización. Nos llamó la atención la cantidad de carteles de inmobiliarias vendiendo edificios de pisos antiguos enteros.

Vista del centro de Oporto desde la Catedral de Oporto.

Edificios de viviendas antiguos en el centro de Oporto.

Mercado do Bolhão. Un lugar muy recomendable donde encontrar todo tipo de productos típicos portugueses.

Vistas desde el Puente de San Juan.

Un lugareño salió a saludarnos mientras caminábamos bajo el Puente de San Juan.

Nos encontramos cerca del puerto.

Una vivienda muy cerca del puerto y del Puente de Don Luis I

Vista del puerto y el memorable Puente de Don Luis I sobre el río Duero.

Até o próximo, Portugal!