Cruzar la frontera desde Atacama, en el norte de Chile, en un 4×4 y conducir durante más de dos días hasta el Salar de Uyuni en Bolivia es una experiencia alucinante. Se trata de un viaje organizado donde la persona que conduce se convierte también en tu guía, cocinero y, hasta un gran fotógrafo. A lo largo del trayecto, se hacen distintas paradas para visitar lugares de impactante belleza como las fumarolas del Géiser Sol de Mañana a casi 5000 metros sobre el nivel del mar, la colonia de miles de flamencos en la Laguna Colorada e incluso darte un baño en unas termas naturales a más de 4000 msnm.

Altiplano boliviano | Salar de Uyuni | Potosí | Lago Titicaca

Amanecer frente a los volcanes Licancabur y Láscar en la frontera de Chile y Bolivia.

Altiplano boliviano

Merece la pena decir que el viaje por el sur de Bolivia hasta Uyuni lo contraté con la empresa Lithium Aventura. Son gente muy profesional y bien organizada. Roger, nuestro conductor/chico-para-todo, además de ser tío muy majo y de conocerse el terreno como la palma de su mano, nos explicaba con todo detalle las curiosidades de los lugares que visitamos y se preocupó en todo momento por nuestra comodidad.

Roger terminando de preparar el 4×4 antes de salir de viaje.

Otros grupos que también hacían la misma ruta hasta Uyuni.

Primera parada del viaje: Laguna Blanca.

En la Laguna Blanca.

Vicuña solitaria (parecida a la llama pero salvaje).

En el onírico Desierto de Dalí.

Termas de Polques.

Géiser Sol de Mañana.

Laguna Colorada.

Flamencos en la Laguna Colorada.

En la Laguna Colorada, a 4200 msnm, hacía muchísimo frío.

Pueblo de Villamar, donde pasamos la primera noche a 3800 msnm.

En el Cañón del Inca.

Formaciones rocosas bastante curiosas, como el Camello de Roca.

Creo que a esta roca le apodan el George Washington.

Casas en un pueblo fantasma.

Grupo de llamas.

Gente local en alguna parte del sur de Bolivia.

Salar de Uyuni

Después de un par de días explorando los increíbles parajes del sur de Bolivia llegamos al mayor desierto de sal continuo y alto del mundo: el salar de Uyuni. En la época de lluvias, se forma una fina película de agua sobre el salar que crea un reflejo del horizonte casi cristalino. Sin duda, uno de los lugares más mágicos e impresionantes en los que he estado.

Disfrutando de una maravillosa puesta de Sol en mitad del salar de Uyuni.

Colores durante la puesta de Sol en Uyuni.

Representación se “la evolución” durante el amanecer en el salar de Uyuni.

Otra foto creativa idea de Roger.

A medida que amanece, los colores van cambiando en el salar de Uyuni.

Con Roger, nuestro querido conductor, guía, cocinero, fotógrafo…

A punto de comerme a mis compañeros de viaje brasileños.

La última parada de esta expedición por el sur de Bolivia es el curioso cementerio de trenes de Uyuni. Durante un tiempo existía una red de ferrocarril en Bolivia que comunicó Uyuni con Antofagasta (actualmente territorio chileno) y que sirvió para transportar minerales como estaño, plata y oro. Después de perder su única porción de mar en la guerra con Chile, dicha red de trenes quedó en desuso y como consecuencia surgió el denominado Cementerio de los trenes olvidados.

Un vendedor ambulante en el cementerio de trenes de Uyuni.

Potosí

En la ciudad de Uyuni tomo un bus hacia el norte. Mi siguiente destino es la Villa Imperial de Potosí, situada a más de 4000 metros sobre el nivel del mar. A pesar de que hoy en día es una ciudad más bien modesta, entre mediados del siglo XVI y el siglo XVII aquí existió la mina de plata más grande del mundo.

Panorámica de la Villa Imperial de Potosí.

Durante la época colonial española, las vetas de plata más importantes del mundo se localizaban en el denominado cerro rico o Sumaj Orck’o, en la lengua quechua (cerro hermoso).  Al perecer, de esta mina salió el 80% de toda la plata a nivel mundial.

Ciudad de Potosí y, al fondo, el cerro rico.

En el mercado Central de Potosí con la Iglesia de San Lorenzo de Carangas al fondo.

Un cruce de calles en Potosí.

Zapatero local en Potosí.

Una avenida de Potosí.

Uno de los riesgos a los que uno se expone viajando en Bolivia, son los alimentos en mal estado. Yo tuve la mala suerte de pillarme una salmonelosis por algo que comí en Potosí. Esa misma noche, tenía previsto un viaje en autobús nocturno hasta La Paz. Creo que han sido las peores 9 horas de mi vida…

Según llego a La Paz, no puedo hacer otra cosa que ir al hostal donde me hospedo y meterme en la cama. Después de dormir unas horas y haber contactado con mi seguro (gracias Itai), consigo ir hasta una clínica donde me atienden en seguida. Análisis de sangre, pinchazo en el muslo del antibiótico más doloroso y efectivo de la historia, y a seguir tomando más antibióticos durante 14 días sin descanso.

Vista de los Andes bolivianos.

Lago Titicaca

Mi visita a La Paz coincide con los carnavales, pero en mi delicado estado de salud, a penas puedo disfrutarlos. Decido continuar el viaje en autobús para visitar la ciudad y los alrededores de Copacabana, en el lago Titicaca.  La carretera atraviesa diferentes poblaciones rurales con la impresionante cadena montañosa de los Andes al fondo.  Una vez llegamos al borde del lago Titicaca, paramos en la localidad de San Pablo de Tiquina, donde cruzamos un pequeño estrecho en bote, mientras que nuestro autobús también es transportado en ferry hasta el otro lado.

Nuestro autobús cruzando el estrecho en un pequeño ferry.

El encargado de pilotar el bote.

Una familia de nativos bolivianos.

Estatua de Manco Cápac, el que se piensa fue el primer gobernador y fundador de la cultura inca.

Una calle en San Pedro de Tiquina.

La pequeña ciudad de Copacabana representa un centro de peregrinación donde se encuentra la imagen de la Virgen de Copacabana. Merece la pena visitar la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana, subir hasta la cima del cerro Kesanani y ver el sito arqueológico la Pachataka, y disfrutar de un atardecer desde el cerro El Calvario.

Plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana.

Cruces en la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana.

Personas celebrando los carnavales en Copacabana.

El sitio arqueológico de La Pachataka, también conocida como la Horca del Inca.

Atardecer en el Lago Titicaca desde el cerro El Calvario.